En varios post anteriores, me he referido al uso de la atención para el cambio de hábitos, y como este cambio de hábitos nos hace observadores distintos de la realidad, un cambio de observador que nos permite ser más felices.
Me llega a través de la red un buen ejemplo de estas posibilidades, esta vez un cambio de hábitos que dura un mínimo teórico de 24 días, que en este caso ese mínimo fue de cinco meses, y referido nada menos que al hábito de quejarnos.
Les copio a continuación la invitación que me llega
Me encuentro con dos artículos que me llaman la atención, uno sobre la construcción de felicidad, 


