Leí la noticia de la muerte de Clemente, el hijo de Cristián Warnken, en su misma página cuando buscaba una información que había prometido a una amiga.
Como admirador y agradecido de sus entrevistas, la noticia me golpeó como si fuese alguien muy cercano, y hoy temprano cuando leo su columna, me emociona su entereza para escribir como escribe, entereza que sin duda le ayudará a soportar el dolor de esta partida cuyo sentido, si es que lo tiene, se nos escapa.
Y ahora, puedo ver la gran expresión de solidaridad expresada como frases de apoyo que Cristián recibe en el blog de su columna, cuando escribo este post, ya van casi 2.000 comentarios.
Veo esa cantidad de comentarios, no como algo frio con que tradicionalmente asociamos la tecnología, sino como un medio de expresar y complementar el cariño anónimo que tenemos a Cristian y que muchos de sus cercanos le expresarán personalmente.
Gracias Cristian por esta muestra de entereza que nos muestras en este duro momento







