Un balance personal, ser, procesos y resultados

tormenta1.jpgEn el proceso de apoyo a empresas, he mostrado la posibilidad de hacer balances, no desde los resultados como acostumbramos, sino mirando los procesos que permitieron estos resultados y de el Ser que somos que nos permite llevar adelante estos procesos, una reflexión que nos potencia y estimula el aprendizaje

Esta forma de generar un balance, también he logrado llevarlo al ámbito personal de las personas que componen el equipo, y desde ahí poder mirar el futuro que deseamos construir, y los aprendizajes requeridos para ello en una visión de largo plazo

En varias oportunidades, he indicado que planificar no tiene por objeto predecir resultados,  sino más bien conocer, evaluar, desarrollar,  nuestra propia capacidad para danzar con  situaciones con las que la vida nos pueda sorprender, irónicamente incluso  he indicado incluso como deseo:

CONCEDEME, Señor, las adversidades que me permitan aprender estas bendiciones para que pueda contribuir  una vida más plena, con más sentido, servir mejor a mis semejantes, y con ello servirte a Ti.

Al parecer, se me concedió este deseo una vez más.

Mi terremoto y el ser que emerge

Y estas reflexiones me vienen a la mente cuando quiero hacer mi balance personal del año 2010. En forma parecida a lo que le pasó a nuestro país con el terremoto del 27 de febrero, tuve mi propia adversidad. A fines de abril, me diagnostican un cáncer avanzado de páncreas, con una esperanza de vida de tres a seis meses.

Y como muchas veces se ha dicho, lo que importa no es lo que te pase, sino como reaccionas frente a ello.  Y ello me surge con fuerza en este momento, creo que en lo fundamental, pude seguirlo. No tengo una reflexión acabada sobre lo que he vivido. Si puedo compartir en que línea van mis reflexiones, sin ánimo de dar lecciones ni constituirme en ejemplo, sólo con la posibilidad que algunas reflexiones puedan ser útiles a otros.

Una de las primeras cosas que pude ver al observarme, es que no entré en el discurso de la victimización, no pensé en la conversación de la injusticia, sino sólo en hechos de la vida que no están en nuestro control consciente. No pensé en culpabilidad en el sentido que esto era el resultado de malas acciones u omisiones. Esta aproximación me permitió compartir desde el inicio lo que me estaba pasando y mis sensaciones de pena y miedo. Agradezco el aprendizaje que me permitió lograr esto.

Los principales procesos

Y desde ahí, puedo ver  procesos que creo me ayudaron.  Primero, el fluir,  aceptar lo que me pasaba, sin tratar de entender, en la línea de lo que algunos autores llaman un proceso de rendición incondicional. Un segundo de apertura, de apertura a distintas interpretaciones de la enfermedad y formas de sanar el cuerpo y un tercero de desarrollar una red de apoyo, no vivir lo que tocaba en forma escondida, sino como algo natural, que a cualquiera le puede pasar.

La aceptación, el fluir

El fluir desde la aceptación implicó mirar mis miedos. Me surgió el miedo a morir, el miedo al dolor, y el miedo al costo económico que podía significar. Rápidamente pude despejar estos dos últimos; había contratado un seguro catastrófico bastante holgado y que ha mostrado funcionar muy bien, sobre mis mejores expectativas, y por otro lado los médicos me aseguraron que hoy en día existen adecuados tratamientos para el dolor que acompaña este proceso. Me dije a mi mismo, que, pese a mi cobardía, puedo soportar una cierta dosis de dolor, y que este en definitiva se supera.

El miedo a la muerte me resulta más complejo de mirar, y aún no se cuanto de escapismo tengo. Miré mi vida y me declaré muy satisfecho con lo logrado en los distintos ámbitos:

  • Unos hijos que caminan con autonomía y seguridad por la vida,
  • Una red de relaciones que me gusta y aprecio, la he visto en acción en las redes sociales, y me ha sido muy útil para sentirme acompañado,
  • Una relación de pareja basado en la complicidad y en el apoyo mutuo que me ha sido vital
  • Una actividad laboral en que me siento muy seguro en mi capacidad de ser útil a otros, que me genera ingresos adecuados, y donde veo resultados y consigo reconocimientos
  • Un estilo de vida, con comodidades y sin ostentaciones
  • Una paz interior que me permite no quedarme enganchado mucho tiempo en las emociones que me emergen  

Y así que pese a decirme que lo paso bien, y que aún puedo dar mucho, decidí prepararme para la muerte, agradeciendo incluso la posibilidad de hacerlo. Ordené mis finanzas y papeles correspondientes, manifesté como quiero se distribuya lo que tengo, tuve hermosas conversaciones con mis hijos y pareja donde lloramos mucho, compartimos miedos, limpiamos pasado, y compartimos lo mucho que habíamos aprendido juntos.

Revisé las heridas que puedo haber dejado abiertas  y conversaciones no cerradas. Puedo ver que hay varias de esas conversaciones, producto de terremotos anteriores, y me declaré en paz con los esfuerzos que había hecho para restablecer lazos. Sin desconocer mi falta de competencias para lograrlo, también puedo ver las incompetencias y los miedos de esas personas.

Y resuelto estos temas, otro punto importante fue constatar que quería seguir haciendo lo que me gustaba hacer. Decidí privilegiar aquellas actividades que me generaban mayor placer, soltando algunas que pese a ser muy queridas, me generaban un cierto nivel de estrés. Dejé de participar activamente en la directiva de la ICF-Chile y renuncié a ser coach en Vistage Chile donde con gran esfuerzo había creado un atractivo grupo de empresarios orientados al aprendizaje.

Todo esto lo veo como aceptación de aquello que no puedo controlar, un fluir en lo que toca vivir. No lo veo como resignación, sino como una profunda aceptación de mi vulnerabilidad,  de la imposibilidad de entenderlo todo, y creo que desde ahí puede tomar fuerzas y ánimo para investigar lo que podía hacer y estar abierto a la gran cantidad de sugerencias que me empezaron a llegar.

El proceso de apertura a las diferentes interpretaciones

 Casi de inmediato que tuve la sospecha del diagnóstico, un reputado médico me hablo del alacrán azul, una solución desarrollada en Cuba, y a los quince días ya la estaba usando. En la medida que compartía mi estado en facebook y en mis distintas redes, las recomendaciones se multiplicaban, todas las sentí desde un gran afecto. Un punto importante fue elegir un criterio para ver cuáles tomaba y cuales no. Ahí decidí confiar en la sabiduría de mi médico chino, quién fortalecía mi sistema inmunológico a través de acupuntura, orientaciones de alimentación y un optimismo a toda prueba.

Con todo, en un recuento que hice hace poco, he recurrido a más 10 distintos apoyos, y todavía continúo con varios de ellos, teniendo cuidado de no entrar en paranoia que me llevaría a aceptar todo, y mi capacidad de mantener una disciplina para seguir aquellos que decido seguir, algo que no ha sido trivial.

Esta apertura no ha sido solo en el ámbito de los tratamientos y medicamentos, también incluyen largas conversaciones terapéuticas destinadas a mirar el componente emocional de la enfermedad. Nuevamente hay múltiples interpretaciones, algunas que me hacían llegar a la conclusión que no debía tener cáncer, y otras que me mostraron aspectos de la evolución de mi ser que podían haber incidido.  No sentirme culpable por mi pasado y dejar paso a la pena sanadora. Lo recuerdo como algo importante.

 El proceso relacional

No sé si lo empecé como simple entretención para combatir el aburrimiento de la clínica o la imposibilidad de lidiar solo con lo que me estaba pasando, pero ya desde que entré en la clínica, aprovechando la maravilla de las redes sociales en los nuevos teléfonos, empecé a reportar mi estado, incluyendo el anuncio de la primera quimio.

La reacción fue rápida y de gran calidez. Me sentí muy acompañado, lo que me ha llevado a perseverar en ese camino, compartiendo dolores, penas, miedos, buenas noticias, y esperanzas, y esto lo he podido llevar a diversas instancias en que participo, donde he podido compartir la experiencia con mayor o menor serenidad, procurando mantenerme en ese delicado equilibrio entre aparecer como víctima, o en el otro extremo, el que tiene todo bajo control.

Y esto me lleva nuevamente a la aceptación de la vulnerabilidad como eje, y la comunicación al mundo desde esa vulnerabilidad, proceso que permite recibir afecto, ayuda, amor, y donde he puesto a prueba mi capacidad de recibir, muchas veces con cierta incomodidad.

Y he descubierto que uno de los aspectos que me dificulta ponerme en contacto con la vulnerabilidad es que también me gusta mi fortaleza, y cuando buenos amigos y familiares me preguntan con insistencia por la enfermedad, el exceso de afecto me ha incomodado.  He sentido que quedarme en la enfermedad y hablar de ella más allá de lo necesario, no me hace bien.  Y un gran aprendizaje ha sido poner límites a ese cariño bien intencionado, ya sea explicitando que el proceso lo quiero vivir en silencio, o explicítamente indicando que me hace daño tanta preocupación. Poder dar cuenta cada cierto tiempo de la evolución de la enfermedad, me ha sido muy útil para esos efectos, aunque algunos quieren el relato en primera persona, al cual no siempre he estado dispuesto.

El ser que he desarrollado y que me ha permitido sostener estos procesos

Un gran agradecimiento a la vida me surge al constatar que he podido mantener estos procesos y, como he conversado con varios amigos, el aprendizaje ha madurado como para poder fluir en forma que me deja satisfecho. Como lo he expresado en un congreso sobre felicidad, y en la presentación de un libro,  no se puede desarrollar la capacidad que permite enfrentar estas situaciones cuando estas emergen. Se requiere un proceso anterior de crecimiento personal que por momentos parecía no tener sentido, y que he seguido, con mayor o menor disciplina,  sólo gracias a una intuición que más tarde se ha convertido en compromiso de vida.

En ese desarrollo del ser, veo como puntos importantes el estudio de la ontología del lenguaje, el estudio de la calidad total y sus procesos, la sabiduría de oriente, el budismo, y todo el camino de integración cognitivo corporal que me armonizado estas disciplinas. Y siguiendo las distinciones de esta última disciplina, no ha sido sólo el estudio, sino la práctica de estas disciplinas las que han permitido que se hagan cuerpo en mí.  Y además esto sostenido por un poderoso ambiente relacional que sostiene el aprendizaje, la comunidad shambhala,   los integrantes y compañeros del aprendizaje cognitivo corporal, los grupos a los que he logrado pertenecer, la familia,  mi pareja, mis amig@s, y mis clientes.

 Los momentos críticos de decisiones

 El proceso no ha sido lineal, recuerdo especialmente dos grandes momentos de duda, una fue con las primeras quimios, me sentía muy mal y sentía que el costo de calidad de vida que estaba experimentando no tenía sentido. Ponía en duda continuar con las quimios y seguir el proceso sólo con la medicina complementaria.

Los buenos resultados de la primera etapa, donde casi desaparece el tumor del páncreas, y se reduce fuertemente el del hígado, llevaron a los médicos a sugerir una operación, a la cual estuve dispuesto. Mis terapeutas de medicina complementaria me sugirieron pedir otras opiniones, y así encontré otros expertos que no sólo desaconsejaron la operación, sino que sugirieron una quimio más suave que privilegiara la calidad de vida por sobre la fuerza de los medicamentos. Un camino de acción que me hizo vivir el segundo ciclo en forma mucho más aliviada y por momentos hacerme olvidar los tumores.

Un segundo hito se produce hace un mes donde nuevamente, estimulados por los buenos resultados, con nueva disminución de los tumores, me recomiendan la operación. Esta vez la recomendación es unánime por parte de los especialistas que podemos llamar tradicionales. Me indican que el riesgo es que el cuerpo se vuelva inmune a la quimio, y cuando esto pasa, los tumores se disparan con mayor virulencia. Mis especialistas en medicinas complementarias se oponen con fuerza, me indican que sus tratamientos son precisamente para esto. Para desarrollar la inmunología y la vitalidad, lo que permite al cuerpo reaccionar frente a la quimio y frente al cáncer. No sin miedos, opto por esta opción, y me enfrento a mi tercera etapa de quimio en la cual me encuentro.

Resultados del 2010. Mi evaluación 

Si miro el año, no puedo dejar de sentir satisfacción con los resultados logrados y especialmente con la forma que he enfrentado lo que ha pasado. Desde ahí puedo decir que ha sido un buen año, donde en los aspectos que me parecen fundamentales, he visto mi crecimiento.

Una mayor serenidad, una relación más estrecha con mi familia, con mis hijos, con mi pareja con quien decidimos casarnos, y con toda una gran red social con la que me siento agradecido y apoyado. Mi sensación es que mi red ha aumentado y enriquecido en este año. He puesto energía para que ello pase.

He logrado una mayor disciplina personal,  el ejercicio ha sido mantener la atención en las múltiples medicinas que tomo, he aprendido a tomar las quimios como parte de la vida, y he puesto mayor atención a cuidarme, dejar de querer abarcar todo, aceptar que no puedo y renunciar en paz a muchos aspectos y dimensiones que me gustan.

Y he viajado, tuve la oportunidad de acompañar a Carolina en un viaje a Suecia y después nos dimos una escapada a Buenos Aires

No he perdido mi capacidad de lectura, no solo la he mantenido, sino aumentado y mi decisión de compartir lo que aprendo de las lecturas y lo que aprendo de las reflexiones que se generan con mis grupos de estudio y en conversaciones con clientes. Mantener mi blog activo ha sido un gran desafío que he asumido y que me ha sido útil en sentirme vigente.

Mis clientes han aumentado, y he podido focalizar mi actividad en ellos en áreas de aprendizaje, siento que he sido más preciso, sensación que no puedo perder el tiempo, y eso me ha hecho más efectivo y su solidaridad conmigo me ha permitido una relación que ha favorecido ese aprendizaje.

Mi propósito para el 2011.  Mi camino de acción

No me sale natural proyectarme con deseos de resultados para el año que se inicia, he aprendido que me resulta más útil concentrarme en los procesos sobre los cuales puedo influir si coloco en ellos mi atención.

Y si miro, mi principal foco de atención es mantener y aumentar mi capacidad de mantener la serenidad y paz interior frente a los eventos externos, estoy seguro que habrá muchos que me causen satisfacción.  Mi doceavo nieto está previsto que nazca en marzo y tengo ya cerrados algunos nuevos proyectos con clientes, así como pueden ocurrir situaciones que no me gusten. Lo que quiero es que mi serenidad se vea lo menos afectada posible y para ello, mantener mi foco de atención en ello y apoyarme con la meditación.

En lo relacional, quiero seguir fomentando, cuidando y ampliando mis relaciones; familiares, pareja, amistades, clientes.

En lo laboral quiero seguir apoyando a empresas a que hagan más efectiva su labor por la vía de generar relaciones de mayor confianza y calidez en sus integrantes, y constituir grupos de aprendizaje de personas cercanas al coaching, para que puedan seguir desarrollando su capacidad de acción, con las distinciones ya conocidas y donde pueda entregar distinciones que emanan de la calidad total, de los procesos y desde el budismo.

Un área en la cual aún no veo capacidad de acción, y en la que necesitaré hacer un esfuerzo adicional, es en el cuidado de mi cuerpo, más allá de las medicinas. Tengo la recomendación de cuidarme, de evitar el cansancio físico, lo que limita lo que pueda hacer. Y acá surge también aceptar que no debo comer ciertos alimentos. Es lo que los médicos, tradicionales y alternativos, me recomiendan. He cumplido bien, pero es un área de resignación, no aún de aceptación.

Todo ello me hace sentirme optimista frente al futuro.

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Comentarios

Querido Raúl, simplemente gracias, por la generosidad de compartir la  experiencia de lo vivido de manera tan auténtica y con tanto coraje.

Mis mejores deseos para este año, mucha luz y salud para ti y aquello que percibo ha sido el hilo conductor de tu proceso personal, "el fluir".

Abrazo, Iris

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Estimado amigo: Gracias por tu balance, que es una poderosa enseñanza. Más  allá de todo, quisiera que sepas que somos muchos los que nos sentimos muy cercanos a tí, los que nos hemos honrado con tu amistad, los que se han relacionado contigo por razones académicas o laborales y los que te han seguido por tu enriquecedor blog. Y somos muchos más los que seguiremos junto a tí, día a dia en este 2011. Un abrazo, 

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Sin duda la adversidad es una buena maestra, más aún cuando el alumno esta listo. Mil gracias por compartir la experiencia pasada y aqui seguiremos para acompañarte en la experiencia futura, compartiendo aprendizajes y admirando tu sabiduría y coraje.

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Me gusta mucho la serenidad que reflejan tus palabras, la capacidad de observación de tí y de conocerte a ti mismo, y también la humildad que te escucho.

Muchas gracias por tu compañía!

Mauricio

 

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Querido Raúl, me alegra que hayas tomado la decisión de hacer este balance. Te insinué que a través de él aprenderíamos muchos, sabiendo que estimular el aprendizaje es uno de los objetivos que consciente o inconscientemente mantienes en los muchos años que ya te conozco.

Agradezco el privilegio de tu amistad, de las muestras de confianza que me has dado, como la que me mantiene cerca de Eduardo.

Sólo puedo decirte que siempre me sorprendes. Eso habla bien de ambos.

Seguiré atento a ese fluir, de momento, a mi vuelta de España tendremos que hablar del libro que estoy terminando, después de haberlo leido en otra época demasiado diagonalmente. La decisión de leerlo con el detenimiento que hoy lo hago es también influencia tuya. Me refiero a Sincronicidad de Jaworski.

Mi abrazo desde Madrid

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Gracias querido amigo por entregarnos parte de tu aprendizaje y enseñarnos a vivir

 

PAZ Y BIEN

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GRACIAS, GRACIAS Y MAS GRACIAS querido amigo, por compartir tus aprendizajes, me emociono mucho al leer tu balance personal, lleno de símbolos, mucho respeto por tu persona, gran sabiduría, mucha fuerza, y tmabién mucha Fe en Dios, el temor y la resignación, te admiro y valoro lo que haces por todos nosotros, que siendo partes de un todo aprendemos de tu proceso.

Un abrazo fraternal y de mucha adminiración

 

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RAUL...VERDADERAMENTE GENIAL.

ACOSTUMBRADO A HACER Y VER PROCESOS REFERIDOS A EMPRESAS Y BALANCES OBJETIVOS...SIMPLEMENTE ME PARECE GENIAL HACERLO RESPECTO DE UNO MISMO.....Y DOBLEMENTE AL LEER TU SINCERA Y TRASPARENTE MANERA DE MOSTRAR TU FRAGILIDAD QUE SE TREANSFORMA EN TU FORTALEZA...GRACIAS POR COMPARTIRLA Y FUERZA QUE TU PUEDES

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Querido Raúl,

Muchas gracias por compartir esa sabiduría de un ser que sabe vivir y por enseñarnos a valorar la familia.

Me recordaste algo que leí recientemente en el monumento de Benito Quinquela:

Recordar que las personas………….

  NO valen por lo que tienen,

  NI siquiera por lo que son,

  Valen por lo que DAN

Tu nos estas dando una enseñanza para toda la vida.

Es un honor ser tu amigo

Luis Ismodes T

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Raúl: Había dejado esta lectura pendiente para hacerlo con calma y ahora tranquila me encuentro con tus palabras.

Quiero agradecerte el haber compartido con nosotros no sólo este balance, sino también este recorrido de vida que hoy especialmente me hace tanto sentido. El 2010 me enfrentó con la muerte en sus diversas manifestaciones y si bien me siento fortalecida, también la tristeza  ha estado presente muchas veces y al leerte me siento acompañada.

Te quiero y admiro muchísimo, 

Un abrazo grandote lleno de amor y salud para ti y toda la familia.

Clau

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La vida nos muestra que esta llena de desafíos, tu nos explicas lo importante en este escrito.

Un gran abrazo y nos vemos pronto

Roberto

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Tú sabes todo cuanto he seguido aprendiendo con Juan. Y espero lo disfrutes tanto como Yo.

Un abrazo Raúl,

Bien sabes que decir que has muerto no es más que un decir.

Gracias por tu carta, es guía.

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