Al volver de mis vacaciones, quiero hacer mi primera reflexión precisamente sobre las vacaciones, en la misma forma que años anteriores.
Quiero partir del reconocimiento que las vacaciones, a menudo, han tenido para mi un componente de incomodidad. Creo que tiene que ver con que he logrado que me guste lo que hago, lo disfruto y no me surge la idea del cansancio asociado a la idea de necesitar vacaciones, y me molesta, no entiendo, ese concepto de desconectarse: me gusta estar conectado,
y he descubierto lo grato de estar conectado con mi sensación corporal, la propiocepción
Al mismo tiempo, me llega ese sentido común que "hay que" tomar vacaciones, y menos aún el asimilar las vacaciones a estar echado en una playa sin hacer nada o las noches de carrete.
Eso me ha llevado a la idea de diseñar las vacaciones como un proyecto, un diseño que incorpore mis valores, lo que quiero para mí, como diseño de ser.
Y en esta ocasión, los temas fueron el entrenamiento de la mente a través de un retiro de meditación budista con el grupo Shambhala de Chile. Un ejercicio que me permite avanzar en poder conectarme con la mente, domesticarla, logar que vaya donde yo quiero, y no divague locamente como acostumbra hacer. En la medida que avanzo en este camino, me hace cada vez más sentido la importancia que tiene la práctica de la meditación para la gestión, gestión de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra organización.
Otro énfasis, lo hice en otra área de gran incompetencia personal, lograr más flexibilidad corporal, lo hice practicando con mayor disciplina de lo usual, yoga, y mis ejercicios especialmente diseñados para lograr una mayor conexión corporal, clave para lograr la desconexión que muchas veces mi mente no me permite.
Otro interés que tuve presente en el diseño de vacaciones, fue aprender de dinámicas culturales globales y cultivar la relación de pareja, nos fuimos a Isla de Pascua, donde tuvimos la oportunidad de conocer y averiguar más acerca de esa fascinante cultura, cultura con aspectos perdidos por razones parecidas a las que provocaron el declive de la cultura maya. Me quedé con la pregunta de la forma como Chile se relaciona con esa cultura, y si no estaremos como país ejerciendo un paternalismo mal entendido que sea a la larga más dañina que otras intervenciones desafortunadas en la Isla.
Y ahora, mi desafío es mantener y progresar en el entrenamiento de la gestión de mi mente, de la conexión con mi cuerpo, para ponerlo al servicio del desarrollo de mi conocimiento y de mis relaciones.







