Esta
columna apareció en El Mercurio en el aniversario del 27 de febrero, escrita
por Cristian Warnken, me parece una notable contribución al bienestar
y efectividad de todos, mas allá de nuestro activismo tradicional (los links son mi responsabilidad)
El "wu-wei" de Chile (Cristián Warnken)
El 26 de febrero del 2010, yo miraba como todos los días el mar abierto, desde un balcón de Los Chaguales, en Isla Negra. Estaba leyendo a Chuantsé en una versión de Thomas Merton. Leer a Chuantsé siempre es una delicia. Él fue un Lao-Tsé con humor, un Parra del Taoísmo.
Ese día escribí en un cuaderno de notas que tengo, varios merodeos en torno a la idea del "wu-wei", el "no-actuar (forzar)", mucho más eficaz que el activismo. No actuar no significa no hacer nada. Significa "sin esfuerzo" y "crecimiento".
Las plantas crecen por su wu-wei, no hacen esfuerzos para crecer, simplemente crecen.
Anoté, el 26 de febrero en la tarde: "mientras pienso en esta idea (el wu-wei) una ballena salta frente a mí en el mar. ¡wu-wei! Regalos del wu-wei". Y más abajo escribí: "¿qué hace el mar? Nada".
Ese día había mucho movimiento de pájaros y ballenas ( ¿o eran delfines?) Saqué fotos. La pregunta que hice y su respuesta muy a lo "Chuangtsé" parece casi artefacto parriano a la luz de lo que iba a ocurrir horas después a lo largo de las costas de Chile.
Es curioso, pero en el momento mismo del terremoto, nunca tuve miedo del mar, a pesar de que estaba al lado de él. No arranqué, me sentí seguro. Tal vez fue una irresponsabilidad. Tal vez participaba del entusiasmo que Neruda -vecino post-mortem mío- tenía de las subidas de mareas, que siempre traen sorpresas.
Había comprado esos días su libro "Maremoto". Un hermoso poemario de un coleccionista de seres y objetos que "bota la ola". Alguien me contó que Neruda llamaba eufórico a los amigos cada vez que se producía unos pequeños "maremotos" frente a su casa..
Tal vez influido por ChuanTsé ese 27 de febrero pensé que lo mejor era no hacer nada. Desde ese 27 de febrero han pasado muchas cosas en Chile, tal vez demasiadas. Como si la velocidad de los acontecimientos se acelerara. Pero es un activismo frenético que no produce proporcionalmente grandes cosas.
Mucho ruido, mucho ajetreo, muchas declaraciones, con un presidente hiperactivo que seguramente no ha leído nunca a ChuanTsé, con una oposición devastada por su propio terremoto interior. Tal vez necesitamos detenernos y pensar, sentir, escuchar, sacar lecciones, mirar a largo plazo, no desde artificiales urgencias. Como lo hacen los surfistas con las olas, acompañar el movimiento de la tierra, sin agregarle nuestro activismo ineficaz.
Ser un país más contemplativo y que funda su hacer aprendiendo del wu-wei de la naturaleza.. Pero volvemos a levantar torres gigantes y babélicas sobre un territorio donde todo puede caerse en segundos. Chile es un país para místicos, poetas y contemplativos, y hombres de un nuevo tipo de acción interior y eficaz. No debiéramos querer ser los ingleses sino los taoístas de Sudamérica.
Porque este es un país para chistes taoístas. Un país que debe vivir su propio Wu-wei en un mundo cada vez más acelerado, furioso, lleno de tormentas naturales e históricas.. ¡Cultivemos y exportemos nuestro propio"wu-wei"!. Y Wu-wei no es inmovilismo o flojera, sino espera activa.
Porque como dijo Heráclito-el Chauntsé griego: "espera y hallarás lo inesperado".
El que no crea esto, que le pregunte a Neruda por todas las sorpresas que le trajo el mar, sin moverse de su casa: entre ellas una tabla de madera de un naufragio, recogida en la playa , que convirtió en el escritorio donde escribió muchos de sus últimos poemas. Convirtamos los restos de nuestros peores desastres y tragedias en los versos de un poema escrito por todo







Me gustó mucho la columna, y me identificó bastante también.
No conocía el término "Wu-wei".
Gracias!!!
Yoyo