Me llega la invitación a la conferencia de Gonzalo Pérez, elogio de la sombra: el trabajo con la oscuridad interior. Me atrae el título pero por sobre todo, el conferencista,
La persona que hace ya casi 20 años, me mostró que la construcción de mi coraza para defenderme de mi emocionalidad era un camino ya agotado.
Escucho la conferencia de Gonzalo con sorpresa, mi mente se escapaba a la sincronía que veía entre esa conferencia, y el post que había escrito el día anterior, sobre el dolor de una persona que se sentía un fraude, y como su conferencia complementaba y enriquecía ese post.
Gonzalo nos llamaba al conocimiento de nosotros mismos, el verdadero conocimiento que nos permite la paz y felicidad, y mostraba un camino, la integración de nuestra luz, la que estamos orgullosos, con nuestra sombra, aquella que tendemos a ocultar.
Nos indicaba que nuestra luz estaba muy marcada por la educación y valores que habíamos recibido, ello nos señalaba un camino que obedientemente recibíamos, por ejemplo indicaba los valores del idealismo, simbolizados por El Quijote que marcó nuestra generación.
Ese idealismo, nos llevó al camino, a la obligación de construir un mundo mejor, un mundo que por ser ideal, precisamente nunca alcanzábamos, y esa brecha era nuestro alimento y sufrimiento.
Otro camino, el que muchos contemporáneos siguieron, fue el del pragmatismo, simbolizado por un Sancho Panza que tendíamos a despreciar.
Ese pragmatismo que lleva a disfrutar el aquí y ahora de una buena comida, la seguridad que nos da el dinero, los placeres del sexo, etc..., que al idealista le atrae, pero no puede confesarlo.
Gonzalo nos indicaba como a su consulta llegaban Sanchos Panza exitosos, que no habían integrado el idealismo a sus vidas, que lo habían vivido como su sombra.
Indicaba la paz interior que se genera cuando reconocemos, aceptamos, queremos e integramos a esa sombra interna como parte de nuestro único yo. El gran potencial que significa nuestra sombra como nuestro gran maestro para alcanzar paz y felicidad
Nos habló de los miedos, entre ellos el mas profundo, de no ser querido, aceptado por nuestra comunidad, y como ese miedo nos ha llevado a desarrollar nuestra luz, por la cual podemos ser admirados, o temidos, sólo para comprobar en nuestra madurez que se nos quiere por nuestra sombra, no por nuestra luz.
Me queda la reflexión de cual es la luz que alimenta mi ego, y la sombra que escondo, veo pistas cuando reviso mi historia de aprendizajes. Me quedó como una pregunta con la cual quiero vivir en un camino de aprendizaje permanente de mi mismo. Gracias Gonzalo.







