En un grato almuerzo con amigos, tocamos el tema de la próxima elección del rector de la Universidad de Chile. A mis interlocutores, brillantes académicos de distintas facultades, ningún candidato parecía gustarles. La queja era mas o menos la misma; cada candidato defiende los intereses de su facultad o de su equipo. Las esperanzas estaban puestas en el Senado Universitario, donde si habría una expresión de la diversidad. Me quedé pensando en que nos lleva a poner nuestras esperanzas en la diversidad. Lo primero que me surge es que como seres humanos, somos observadores parciales de una realidad que en su plenitud no podemos percibir, y a lo más que podemos acceder es a la aceptación de nuestra limitación como observadores, abandonando la pretensión de nuestro sentido común de que lo que observamos es "la realidad", la pretensión de que somos observadores privilegiados de "la realidad", descalificamos de paso a los que observan "otra realidad". Conversación que a menudo ilustro con la clásica figura de la joven y la vieja
Segundo que nuestra capacidad de acción depende de nuestra capacidad de observar. Siguiendo con el ejemplo de la clásica figura mencionada, nuestras acciones serán distintas si observamos a la joven o a la vieja. En la medida que veamos a las dos, nuestra capacidad de acción aumenta. Por tanto, en la medida que incorporamos observadores distintos, aumentamos nuestra capacidad de accón como equipo,
Hasta ahí,, parece claro, pero me surge el pero. Requerimos como indicábamos, aceptar que somos observadores limitados de "la realidad". Si a un equipo, llámese senado universitario u otro, vamos dispuestos a discutir, a no mirar la visión amplia que nos une, a imponer nuestro punto de vista, a deslegitimar al otro, a suponer intenciones, la diversidad no nos sirve, y podemos sacar la rápida conclusión que es mejor la homogeneidad, donde todos pensamos igual. Funciona en el corto plazo, resulta fatal para desarrollar nuestra capacidad de adaptación en un mundo de cambios acelerados, donde es importante tener la mayor capacidad de acción posible.
Desarrollar nuestra capacidad de aceptar nuestra limitación como observadores y la apertura para incorporar otras visiones es un desafío importante que podemos aprender a cultivar para aprovechar la diversidad






