En un mundo cada vez más competitivo, es frecuente escuchar que los horarios de trabajo, especialmente a nivel ejecutivo, se hacen mas extensos sacrificando el tiempo para la famila.
En la medida que la mujer ha ido conquistando posiciones en el mundo de los roles ejecutivos, la defensa del mundo familar se hace mas fuerte.
Y la defensa de esta posición parece obvia, nadie puede estar en contra de un sano equilibrio entre familia y mundo laboral, sanidad que en la medida que se altera, termina afectando a ambos lados de esta ecuación.Sin embargo, creo que plantear el debate en términos de tiempos, muestra una concepción del trabajo que está progresivamente perdiendo vigencia. Hoy la persona en el trabajo está en permanente conexión con su vida familar, recibe correo por internet y se mantiene en contacto por celular, y a su vez el fin de semana posiblemente tiene banda ancha en su domcilio y tiene la posibilidad de conectarse al mundo laboral
La pregunta que me surge es mas bien con el tema que la persona quiere hacer en cada momento, ya que tiene la posiblidad de no estar amarrada al espacio físico del trabajo o de la casa, para hacer lo que quiera hacer.
Y si estamos amarrados a una concepción del trabajo como una carga, como lo que necesito hacer, y no lo que me gusta hacer, trabajar desde la casa surge como un contrasentido natural. Si por el contrario vemos la vida laboral como una instancia de realización personal, de un espacio que podemos disfrutar, atender a la famila desde el trabajo puede ser tan natural como atender la vida laboral desde la casa.
Lo importante parece ser como disfrutamos lo que hacemos, y aparece claro que cuando priviligiamos uno en desmedro del otro espacio, perdemos ese equilibrio que nos genera la sanidad que nos genera satisfacción y efectividad en lo que queramos hacer. Si lo pasamos mal, no podemos liderar a nuestro personal ni a nosotros mismos
Disfrutar cada cosa que hago, es una mejor garantía de sanidad que establecer límites rígidos a cada actividad que realizo






