Ud. es un jefe, no un compinche (ni un cómplice)

complice Este es el título de la columna de Jack Welch y Susan Welch que aparece en El Diario del 14 de mayo, donde un lector le pregunta por su dificultad en conseguir el apoyo de su personal, pese a todo lo que hace por ellos.

La respuesta es clara y contundente, al estilo asertivo que nos mostró Jack Welch en su libro "Hablando claro" , le muestra que una cosa es querer que sus empleados sean felices, pero que eso requiere como elemento fundamental que sea consecuencia del éxito de la empresa.

Lo invita a hacer una conversión de su estilo en que convoque a sus empleados a ponerse al servicio del cliente, y dejar las protestas, y que esté dispuesto a que los empleados renuncien.

Así podrá descubrir que la empresa funciona mejor cuando la preocupación no es quejarse, sino ganar. (Me gustaría mas que hubiese puesto servir) Me inscribo entre los que proponen las buenas relaciones laborales como condición para el éxito de la empresa, y por tanto me gusta el llamado que hacen los autores a los límites que esa aproximación requiere tener.

Jack Welch indica que este tipo de situaciones se da mas en empresas pequeñas, donde se desarrollan relaciones familiares y de amistad con los jefes que olvidan las relaciones profesionales, y me gustaría agregar que también se observa este fenómeno en organizaciones que se han burocratizado, y donde hay jefes que tienen un alto temor al conflicto.

En esas organizaciones hay temor de hablar claro al empleado, se nota en las dificultades que emergen en los procesos de evaluación del personal, y los jefes tienden a tener una política de dejar hacer, más que dirigir, a menudo bajo el título de delegar.

No son capaces de generar la disciplina que requiere el servicio de excelencia al cliente y tienden a erosionar las metas. Cuando lo hacen, lo hacen a gritos, lo que sólo puede servir en el corto plazo.

Me temo que si ese el caso, el consejo que dan los autores en su columna no sirve. No sirve, pues puede que la persona no tenga el cuerpo y la emocionalidad para hacer lo que les sugieren hacer. Como muchos autores fallan en creer que basta en saber hacer y olvidan el Ser que los hace.

Requerimos educar nuestra capacidad para vivir las emociones que necesitamos El ser jefe, al igual que un buen padre, implica la preocupación por el futuro de su personal, no sólo complacer en el corto plazo

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Comentarios

me encantó. ser mamá, no amigos, (aunque lo pasemos fantástico jugando) mi rol fundamental es ser su mamá y ocuparme de su bienestar hoy y mañana, no andar preocupada de caerle simpática. idem para mi rol de jefa. finalmente lo de caerse bien llega igual? , espero :) saludos, Iris ah y ojo con la coherencia y más que hablar sobre el como hacer, dar el ejemplo en el día a día.
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Excelente artículo. Creo que el actual temor a conducir es muy común , creo que es una consecuencia de un mundo que clama por padres que pongan barandas y que no permitan todo. Gracias
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Dejar de quejarse y dedicarse a servir,allí está el éxito de la empresa.Buen post
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