En la conferencia que dictó Rafael Echeverría, recordaba la obra de Lope de Vega, Fuente Ovejuna, para ilustrar los equipos de alto rendimiento, equipos que cuando algo sale bien, el Jefe dice, "lo hicimos todos", y similarmente cuando algo mal, todos dicen, somos todos responsables, lo hicimos juntos.
Recordaba esta referencia al escuchar de una persona que su jefe le decía, "tú entiendes que yo no puedo quedar mal en este tema" y le sugería que asumiera sólo la responsabilidad en caso de fracaso.
Este es un concepto usual que me ha tocado escuchar en algunos sectores del gobierno, donde impera el sentido del fusible, uno o más deben quemarse, para que el jefe sobreviva.
Para que esta modalidad de trabajo tenga efecto, requiere de acuerdos previos de soporte para la persona que vamos a dejar caer, así operan los equipos de alto rendimiento.
Si esto no ocurre, no debemos extrañarnos de grandes dolores y sufrimientos de las personas que han tenido el rol de fusibles, y no es extraño también, que al sentirse traicionados reaccionen dejando atrás esas antiguas lealtades.
En los equipos, donde se abordan nuevas tareas que implican un alto grado de riesgo y desafío, la confianza estrecha entre sus miembros es fundamental, y las dudas que surjan al respecto, pueden hacer un gran daño al equipo.
Para que haya los equipos de alto rendimiento, que requieren hoy las organizaciones, se requiere construir lealtades que la teoría del fusible no hace posible







