A travez de Marcelo Bulk me llegan estas reflexiones de Mike George, amigos de Brahma Kumaris, sobre las preguntas y el poder que estas tienen. En un mundo en que vivimos mas cerca de las respuestas que de las preguntas, me pareció importante compartir esta reflexión
¿Existió alguna vez un tiempo en que existieran las preguntas? ¿Un tiempo antes que naciera la curiosidad, donde la necesidad de saber, de conocer no se había establecido aún en las mentes de hombres? ¿Un tiempo anterior a que las ciencias buscaran conocer o incluso antes del tiempo de que los filósofos se preguntaran por la naturaleza del conocimiento?
Si existió este tiempo alguna vez, entonces debió ser un tiempo de inocencia y contentamiento y posiblemente la consciencia natural o innata de que todo está como debe ser....todo está bien...siempre, todo el tiempo... en todas partes.... de las posibilidades de ese momento, probablemente fruto del primer descontento, nació la primera pregunta.
Quien sea haya creado el concepto de "pregunta", obviamente estaba admitiendo la existencia de algún nivel de ignorancia acerca de algo, alguien o de alguna situación. La curiosidad es la marca de algún tipo de ignorancia. No en sentido negativo, sino en el sentido de que hay algo incompleto en mi entender, en mi conciencia. Preguntar por quién, qué, porqué cuándo, cómo, dónde, podría ser el camino para disipar cualquier ignorancia acerca de cualquier cosa en el tiempo y en el espacio. Hacer las preguntas correctas en el orden correcto, de la forma correcta y en el momento correcto se convertiría en un arte en sí, una habilidad creada con la experiencia, del acierto y de la equivocación, del éxito y del fracaso… ¡con muchas sorpresas a lo largo del camino!
Las preguntas son como buenos "abridores de latas", pudiendo cortar rápidamente a través de la superficie de las cosas, exponiendo el contenido a la luz de la atención, a la consideración y si es necesario ¡al consumo! Las buenas preguntas pueden abrir las cortinas con las que envolvemos a nuestra conciencia, las cortinas de los mitos y de las percepciones equivocadas, las cortinas de los recuerdos dolorosos y de las creencias distorsionadas y facilitar la curación de la mente y del corazón. Las grandes preguntas pueden revelar la verdad dejando a la vista la falsedad y la ilusión.
En cualquier relación la pregunta bien hecha y formulada, puede ser portadora de muchos mensajes. Puede indicar: "me importas" o puede mostrar el deseo de "husmear" en el límite de la ingerencia por un intento de controlar, o puede hacerse en un tono que indica "¡debes ser castigado!"
Y también están aquellos que se han habituado a hacer preguntas por preguntar. Lo que comenzó como una curiosidad genuinamente infantil se convierte en la forma de llamar y atraer la atención de los demás. Esta necesidad se hace obvia cuando vemos que las preguntas se hacen triviales o irrelevantes. Luego vienen las preguntas del que "resiste" hasta el final. Se sienten tan amenazados por lo que están escuchando que necesitan desafiar todo, y su energía es tal, que es fácil ver y sentir su incomodidad. A pesar de que parezcan que están haciendo preguntas abiertamente, de hecho están encerrados en sí mismos. Se han encerrado en sus creencias aprendidas y realmente no quieren volver a aprender. Sus palabras favoritas son "sí, pero" y una vieja pregunta en un nuevo formato surgirá haciéndoles girar en círculos.
La frecuencia de las preguntas también es un indicador del estado de la mente. Dicen que los niños hacen alrededor de trescientas preguntas cada día, mientras que los adultos, menos de treinta.¿Porqué? La arrogancia del "eso yo lo sé" tiende a aumentar con los años. Es una señal de la pérdida gradual de la curiosidad infantil dejando paso a la creencia de que las preguntas revelan la ignorancia de uno frente a los demás y del temor a ser percibido como un estúpido. Sólo la humildad puede devolver a la pregunta la capacidad de llenar la brecha existente en mi conocimiento como una confesión abierta. A menudo los prejuicios sacan las preguntas "a codazos" de mi conciencia. También puede ser una señal de pereza, pero ésta es una suposición que frecuentemente es errónea, por lo cual será necesario dar explicaciones.
El campo, objeto o persona que despiertan mi curiosidad o requieren de aclaración necesitarán de mi atención completa para interrogar creativamente. Crear la pregunta adecuada es un proceso dinámico dentro de la conciencia que requiere de una mente estable y calmada, la capacidad de procesar la información entrante y la habilidad para escuchar e informarse según sea nuestra intuición. Todo esto requiere de una atención mental e intelectual flexibles y centradas. Y esto, a su vez, exige la ausencia de cualquier onda emocional que pueda distorsionar o interrumpir la concentración.
Preguntar creativamente es una habilidad fundamental requerida en muchos campos del saber si se busca la excelencia en éstas áreas. El nivel de excelencia vendrá dado por la puntualidad, propiedad, construcción y entrega de preguntas, sensibilidad a las respuestas y a la capacidad de traducir y procesar las respuestas.
En un lugar de trabajo o en una relación familiar "sanos" el Gerente o los Padres siempre buscarán aventurarse haciendo preguntas precisas de forma correcta, al mismo tiempo que buscan comprender al otro. Sin embargo, la intención de comprender se va por la ventana en cuanto el niño o el trabajador es percibido por los padres/gerente como una decepción de una u otra manera. Los padres/gerente proyectarán su reacción emocional haciendo una declaración en lugar de preguntar, matando cualquier intención de comprender. Y luego los padres/gerente se preguntarán porqué la relación no está funcionando. Se olvidan de preguntarse a si mismos quién es responsable por el disturbio emocional, esto es por lo cual, en ese momento, ¡son ellos, los que necesitan de alguna gerencia o de alguna tutoría de sus padres!
La primera herramienta de un entrenador, es la pregunta. Haciendo preguntas adecuadas el entrenador ayuda a aumentar "la conciencia" del o de los entrenados de manera, que puedan verse ellos como enteramente responsables de sus pensamientos, sentimientos, y acciones y por tanto de la calidad de su actuación. Las preguntas adecuadas ayudarán a los entrenados darse cuenta de lo que requiere atención para mejorar. Una serie de preguntas hechas en el tiempo preciso pueden inducir el momento ¡AHA! en el otro, y de esto proviene el poder para cambiar.
El trabajo del detective se basa casi completamente en las preguntas, la interpretación, la deducción, la indicación y el proceso para "la siguiente" pregunta. Como las preguntas no permiten información "cruda", su procesamiento es de interpretación, el que a su vez debe basarse en una aproximación racional e intuitiva. La lógica de "la secuencia de eventos" y de "patrones de comportamiento habituales" se conjuga con el "sentido intuitivo" acerca de las intenciones y motivaciones para poder llegar a una combinación de deducción y conclusión.
La vida de un científico es una corriente de preguntas en la medida que el proceso de las consultas se convierte en un análisis. El análisis es el tipo de interrogación racional intenso diseñado para descomponer todo a los constituyentes más pequeños de las partes, para luego ver cómo funciona cada parte. Es un largo viaje de la molécula al átomo, del electrón al neutrón, del quark al charm……con un millón de preguntas posibles en el camino. Oho!! El análisis se paraliza cuando el interrogatorio fragmenta mucho el objeto bajo examen de forma rápida. Ésta parálisis solo se puede curar mediante la síntesis o la reintegración, principalmente porque la vida solo funciona cuando hay integridad.
La observación de la integridad puede ser mil veces más reveladora que sus partes constitutivas. La televisión está hecha de muchos componentes. Si la desarmamos para ver cómo funciona, deja de funcionar, así es que independientemente de las preguntas que podamos hacer acerca de cada componente nunca la podremos ver funcionar ¡si desintegramos sus componentes integrados! Entonces sólo nos queda una pregunta: ¿Para dónde piensa el científico que se dirige?
Si nos adentramos en el Camino Espiritual la naturaleza de nuestro interrogatorio será muy diferente al del científico, al del detective, o al del entrenador. Toda pregunta espiritual, será una pregunta acerca de la naturaleza del ser y de la conciencia, sólo puede realizarse si conocemos la respuesta.
Una de las visiones más iluminadoras del proceso de entendimiento espiritual o despertar espiritual, el darme cuenta que; sí puedo crear la pregunta, es que ya tengo la respuesta, pero está fuera de mi conciencia. Esta es la razón por la que el meditador aprende a crear la siguiente pregunta correcta, y luego vive en la pregunta, y la contempla amablemente. Y al hacerlo, la pregunta se hunde lentamente en el inconciente donde la respuesta forma y se condensa como una nube en el cielo hasta que llega el momento de la lluvia. Es el momento de darme cuenta, de la visión, cuando veo, siento, conozco y reintegro la respuesta en la conciencia. Si preguntas ¿"cuál es mi verdadera naturaleza?" y vives en la pregunta sin luchar por tratar de obtener una respuesta intelectualmente correcta, gradualmente empezarás a sentir y conocer tu paz y poder interior. Y la sentirás naturalmente. Y luego puedes preguntarte porqué has perdido el pulso con éstas. Pero esta es ¡otra pregunta!
En verdad, la vida va a darte escenas y situaciones en las que podrás desempeñar los roles de entrenador, padre, detective, científico etc. El que veamos y nos aprovechemos de desempeñar estos papeles es otra cosa. Si lo hacemos, y los desempeñamos bien, es probable que tengamos la transformación interna de la "narración forzosa" al "preguntar inteligente". Y al aprender a preguntar con habilidad e inteligencia crecerán nuestro conocimiento y sabiduría.
Mike termina con la pregunta
Pregunta: ¿Cuáles son las tres preguntas más importantes que estás creando en tu vida hoy?







Queridos Raúl y amigos, independientemente de todas las preguntas que nos hagamos, la respuesta es indefectiblemente el Universo. Hacer preguntas que estén a la altura de esa respuesta es bastante complicado.
Yo parto de que nosotros (y la vida, en general) no somos más que polvo de estrellas (lo cual, científicamente, es bastante defendible). Entonces, yo y todo lo que me rodea, ya somos parte del Universo. ¿Cuál es el problema entonces?... La única duda razonable es el Dolor.
Cómo integrar el dolor (la violencia, por extensión) en nuestro quehacer diario y no reproducirlo es la pregunta que aporto a esta especie de cuestionario.
Un abrazo, Javy