En una reunión de coach, X me indicaba que su Jefe le había pedido ayuda para Y, el jefe de otra unidad. No era la primera vez que pasaba, y se molestaba ya que Y no había pedido la ayuda y parecía molesto.
Conversamos de la necesidad que X explicite con su jefe la ayuda que quiere que preste, y se lo transmita en la misma forma a Y. Identificábamos al menos cuatro posibles interpretaciones para la petición de ayuda.
- Haz tu el trabajo, ya que Y no puede, o no sabe cómo hacerlo
- Revisa que lo que ha hecho Y, y dale tu visto bueno
- Ponte a disposición de Y para lo que le haga falta
- Me interesa que Y conozca tu punto de vista en este tema
Y por supuesto puede haber algunas combinaciones de estos puntos, y poder explicitar estas opciones ayuda a especificar el pedido. Si no se explicitan las expectativas, la posibilidad de insatisfacciones y conflictos es fuerte.
Para los que actuamos de consultores, esta distinción es importante, nomalmente, ahora yo en el rol de X, ejerzo como coach semejante al punto 4, y desde ahí es facil entrar al punto 3, pero también me he visto cayendo en el punto 2, y no pocas veces en el punto 1.
Normalmente, cada vez que he caído en el rol 1, me ha generado conflictos posteriores, especialmente si Y resentía del rol que asumía y no fui capaz de verlo a tiempo. Entraba a ocupar parte de su territorio, una emoción mas biológica que racional, y aunque le hacía parte de su trabajo, la ocupación del territorio al final era el factor que aparecía con más fuerza. Al final pierden todos, Y, X y el jefe o cliente de X, aunque la tarea haya quedado hecha.
Si lo veo a tiempo, es más simple recomponer la relación, y ello requiere estar alerta a ello, el tener personas cerca que tengan estas distinciones ayuda a generar esta atención, y cada vez que me lo han hecho ver, ha sido duro, pero se los he agradecido.
Estar atento a lo que nos pasa cuando invadimos o nos invaden territorio, nos ayuda a manejar una situación que nos supera







