Y es curioso lo mucho que nos importa la dignidad, y la poca reflexión que tenemos sobre ella. ¿es nuestra? ¿cuando la perdemos? ¿cuando la ganamos? Efectivamente en las conversaciones de coach a las que aludo, las personas valoraban mucho la dignidad, pero en ambos casos, la dignidad del afectado estaba en manos de un tercero. Si es algo propio, ¿como es que el otro la afecta? Los huelguistas reclaman que sus sueldos no son dignos, pareciera que la dignidad es una característica del sueldo, hoy en el TranSantiago, escuchamos que el transporte no es digno, una propiedad del transporte, y así podemos seguir. Si por el contrario, consideramos que la dignidad es algo que depende de nosotros, ¿como hacemos para sentirla, ejercerla, independiente de lo que haga el otro? Para responder esta pregunta, necesitamos consensuar lo que entendemos por dignidad y como esta surge, personalmente uso la siguiente: Dignidad surge del juicio de coherencia entre mis acciones y mis valores y creencias, y desde esta interpretación, resulta posible aproximarse a los puntos anteriores. Si consideramos que tenemos siempre la libertad de escoger nuestras acciones, entre actuar y no actuar, por tanto tener la sensación de dignidad o no, es algo que elegimos. Siempre me parece que podemos encontrar una acción que sea mas coherente con nuestros valores que otra, y al tomar ese curso de acción, nos sentimos dignos. Por supuesto que surge el tema del costo de la decisión, y es un punto importante. Hay costos que no estamos dispuestos a asumir, y por tanto elegimos una acción que en otras condiciones no elegiríamos, pero la sensación de falta de dignidad nos surge al olvidar que es nuestra decisión, y que la decisión se basa en un valor superior que estamos cuidando. En este olvido se nos va parte de nuestra dignidad Y otro punto donde veo que se nos va la dignidad, es la confusión entre nuestros valores y la imagen que queremos mantener, nuestro ego, al escoger acciones que cuidan nuestro ego, y no nuestros valores, también pagamos costos en dignidad. Nuestra dignidad nos pertenece, le podemos dar poder a otro para que la afecte, pero es nuestra decisión.
Gestión Holística
Una aproximación a la efectividad y bienestar en las organizaciones
mar
08
¿La dignidad me pertenece?
Enviado por Raúl Herrera Labarca
el 08/03/2007 a las 22:41
Etiquetas: Dignidad El Observador
En reuniones de coach en los últimos días, ha surgido el tema de la dignidad, un ejecutivo me indicaba que se sentía mal por haberle quitado la dignidad a un subordinado, y otro directivo reclamaba por la acción de un cliente, donde el sentía que su dignidad había sufrido.
Y es curioso lo mucho que nos importa la dignidad, y la poca reflexión que tenemos sobre ella. ¿es nuestra? ¿cuando la perdemos? ¿cuando la ganamos? Efectivamente en las conversaciones de coach a las que aludo, las personas valoraban mucho la dignidad, pero en ambos casos, la dignidad del afectado estaba en manos de un tercero. Si es algo propio, ¿como es que el otro la afecta? Los huelguistas reclaman que sus sueldos no son dignos, pareciera que la dignidad es una característica del sueldo, hoy en el TranSantiago, escuchamos que el transporte no es digno, una propiedad del transporte, y así podemos seguir. Si por el contrario, consideramos que la dignidad es algo que depende de nosotros, ¿como hacemos para sentirla, ejercerla, independiente de lo que haga el otro? Para responder esta pregunta, necesitamos consensuar lo que entendemos por dignidad y como esta surge, personalmente uso la siguiente: Dignidad surge del juicio de coherencia entre mis acciones y mis valores y creencias, y desde esta interpretación, resulta posible aproximarse a los puntos anteriores. Si consideramos que tenemos siempre la libertad de escoger nuestras acciones, entre actuar y no actuar, por tanto tener la sensación de dignidad o no, es algo que elegimos. Siempre me parece que podemos encontrar una acción que sea mas coherente con nuestros valores que otra, y al tomar ese curso de acción, nos sentimos dignos. Por supuesto que surge el tema del costo de la decisión, y es un punto importante. Hay costos que no estamos dispuestos a asumir, y por tanto elegimos una acción que en otras condiciones no elegiríamos, pero la sensación de falta de dignidad nos surge al olvidar que es nuestra decisión, y que la decisión se basa en un valor superior que estamos cuidando. En este olvido se nos va parte de nuestra dignidad Y otro punto donde veo que se nos va la dignidad, es la confusión entre nuestros valores y la imagen que queremos mantener, nuestro ego, al escoger acciones que cuidan nuestro ego, y no nuestros valores, también pagamos costos en dignidad. Nuestra dignidad nos pertenece, le podemos dar poder a otro para que la afecte, pero es nuestra decisión.
Y es curioso lo mucho que nos importa la dignidad, y la poca reflexión que tenemos sobre ella. ¿es nuestra? ¿cuando la perdemos? ¿cuando la ganamos? Efectivamente en las conversaciones de coach a las que aludo, las personas valoraban mucho la dignidad, pero en ambos casos, la dignidad del afectado estaba en manos de un tercero. Si es algo propio, ¿como es que el otro la afecta? Los huelguistas reclaman que sus sueldos no son dignos, pareciera que la dignidad es una característica del sueldo, hoy en el TranSantiago, escuchamos que el transporte no es digno, una propiedad del transporte, y así podemos seguir. Si por el contrario, consideramos que la dignidad es algo que depende de nosotros, ¿como hacemos para sentirla, ejercerla, independiente de lo que haga el otro? Para responder esta pregunta, necesitamos consensuar lo que entendemos por dignidad y como esta surge, personalmente uso la siguiente: Dignidad surge del juicio de coherencia entre mis acciones y mis valores y creencias, y desde esta interpretación, resulta posible aproximarse a los puntos anteriores. Si consideramos que tenemos siempre la libertad de escoger nuestras acciones, entre actuar y no actuar, por tanto tener la sensación de dignidad o no, es algo que elegimos. Siempre me parece que podemos encontrar una acción que sea mas coherente con nuestros valores que otra, y al tomar ese curso de acción, nos sentimos dignos. Por supuesto que surge el tema del costo de la decisión, y es un punto importante. Hay costos que no estamos dispuestos a asumir, y por tanto elegimos una acción que en otras condiciones no elegiríamos, pero la sensación de falta de dignidad nos surge al olvidar que es nuestra decisión, y que la decisión se basa en un valor superior que estamos cuidando. En este olvido se nos va parte de nuestra dignidad Y otro punto donde veo que se nos va la dignidad, es la confusión entre nuestros valores y la imagen que queremos mantener, nuestro ego, al escoger acciones que cuidan nuestro ego, y no nuestros valores, también pagamos costos en dignidad. Nuestra dignidad nos pertenece, le podemos dar poder a otro para que la afecte, pero es nuestra decisión.
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Iris
el 09/03/2007 a las 8:15
La dignidad es algo que siento más que pienso, tiene que ver con los límites, con mi espacio.
Coincido, la coherencia entre mis valores y mi hacer es su esencia.
Sobre "la libertad de elegir, que todos tenemos" en teoría sí, pero me parece que no todos tenemos desarrollados los recursos para ejercer esa libertad, están atrofiados, ocultos, a veces tan inalcanzables, entonces asoma la impotencia y la queja por lo que los otros nos hacen, a mi me parece válida esa queja, (contradiciendo a los maestros).
me alegra que estés de regreso con tus notas
Iris
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Raúl Herrera L.
el 09/03/2007 a las 9:47
Gracias Iris, efectivamente la dignidad la sentimos mas que la pensamos, eso la hace mas importante y complica la reflexión, la cuido precisamente cuidando mis límites.
Sobre la libertad de elegir que todos tenemos, se refiere por supuesto a las que hemos desarollado hasta hoy, el aprendizaje nos genera mayores libertades de elegir. Podemos quejarnos por lo que nos hacen, cuando convertimos esa queja en reclamo, nos metemos en nuestra dignidad
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Isaquino
el 09/03/2007 a las 13:57
Raul:
Muy interesante el tema, ya me lo he tocado en varias conversaciones en el ultimo tiempo. Cuando esto sucedio me fui al diccionario RAE y dice asi: Dignidad: Cualidad de aquel que se comporta con decoro y se hace respetar. Tambien dice: Excelencia o realce, y tambien: Seriedad de la persona en la manera de comportarse.
En ese instante me pregunte: ¿Quien hace el juicio de dignidad? ¿Yo o los otros de mi? Conclui que el juicio obligatoriamente lo hacen los otros a traves de mis comportamientos y cuanto me hago respetar, es decir lo que tu mencionas como coherencia entre acciones, valores y creencias. Por ejemplo dicen: Ese es un tipo digno de creer. Este juicio se basa en la capacidad de hacer afirmaciones verdaderas sistematicamente.
Por otro lado luego me fui en la volada de que la dignidad tambien es el autojuicio que tengo de mi mismo al setirme asi, porque "creo" ser coherente en mis acciones, valores y creencias. Ojo, puse entre comillas el creo.
Lo interesante es cuando mi autojuicio comparado con el de los otros no cuadra, ahi comienza un area de aprendizaje.
Me interesa tu opinion al respecto de esta controversia, entre el autojuicio y el de los otros, y como interpretarla.
Un abrazo y muchas gracias porque compartes estos interesantes comentarios con nosotros.
Isaquino
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EMILIANO MONTA??A MORENO
el 17/04/2007 a las 20:49
la holística fundamenta la esencia del hombre, cuando se cuestiona, genera proceso y siempre será proceso, mi deseo es el de encontrar equilibrada esta verdadera investigación por que se constituye en formadores con prospectiva.
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