En un taller que asistí el fin de semana, el director del programa, Daniel Taroppio, indicó que el amor y el dolor son nuestros grandes maestros en la vida, y agregaba que no cualquier dolor, sólo el dolor que es absolutamente necesario nos sirve de maestro.
El dolor que proviene del rechazo al pasado o del miedo al futuro, no es necesario y lo podemos evitar. Lo importante me parece, es que le permitamos al dolor ser nuestro maestro.
El dolor lo podemos vivir desde el resentimiento, y desde ahí no hay aprendizaje o es lento.
Conversaba con un amigo de todas las lecciones que aprendió de su infidelidad, de lo útil que le fue a él, a su mujer y a sus hijos, lo al que todos lo pasaron, pero fue la decisión de aprender de ese dolor que hoy los hace mas fuertes.
Miraba mi propia experiencia del profundo golpe de hace un año atrás y como la decisión conciente que tomé de no caer en el resentimiento, estimo que me ha ayudado en forma significativa.
Asumir la responsabilidad por los golpes de la vida es lo que nos permite el aprendizaje, y uso la palabra respons-abilidad deliberamente, la habilidad de responder frente a lo que ha pasado, una mirada de futuro, es lo que nos permite crecer con los dolores







