En una sesión de coach, la persona me indicaba que uno de los aspectos que quería desarrollar era su sentido del humor
Momentos antes habíamos conversado de las emociones básicas, y el rol que cada una de ellas jugaba en nuestra vida, la rabia para darnos fuerza, la alegría para relacionarnos, el miedo para cuidarnos y la tristeza para el aprendizaje.
Me había indicado que reconocía que la tristeza era la emoción con la cual más le costaba conectarse. (¿herencia de nuestra cultura machista?)
A partir de lo anterior, le propuse que ligaramos ambos puntos, y la relación que hicimos fue como sigue: -El humor que le interesa no es reírse de los otros, es poder reírse de si mismo y de sus circunstancias
- Para poder reírse de uno mismo, es necesario aceptarnos como somos
- Para poder aceptarnos plenamente, requerimos haber soltado lo que no fue
- La emoción de soltar lo que no fue, es la tristeza, reconocer que lo que tuvimos, ya sea realmente o como ilusión, ya no lo tenemos.
Esta reconstrucción le hizo sentido, pudo ver que el no aceptaba realmente las perdidas, y en vez de la tristeza se quedaba en la rabia, una rabia bien educada, no manifestada, convertida en resentimiento que le impedía fluir.
Lo entendió como un proceso, y se le generó las ganas de conectarse con la rabia, transformarla en aceptación de la perdida, en tristeza, y desde ahí avanzar para lograr el sentido del humor que quiere tener
¿Qué aún no acepto que me impide reírme de mi mismo y tener el humor que quiero?







