Conversando con un amigo, ejecutivo de una gran empresa, me comenta que, colectivamente, decidieron no cambiar sus celulares por la nueva tecnología que les permite recibir los mails.
La razón que indica, es que estimaron que de esa forma generaban menos estrés a sus ejecutivos, dentro de un compromiso de cuidar la calidad de vida de sus ejecutivos.
La respuesta la encontré razonable, me gustó ese de cuidar la calidad de vida, y al mimo tiempo me generó una disonancia que no pude articular de inmediato.
Lo comparé con mi experiencia donde esa tecnología me ha sido de gran ayuda, me ha permitido mayor movilidad, ha aumentado mi capacidad de generar resultados, y eso me genera satisfacción. No siento que mi calidad de vida haya disminuido, más bien siento que ha aumentado.
Lo primero que me surgió es la relación que establecemos con la tecnología, nos sometemos a ella, en vez de usarla. El hecho que llegue un mail a mi teléfono no me obliga a mirarlo, y menos a contestarlo, es sólo una opción adicional que se me aparece. El mail es visto como un problema, no como una oportunidad de servir. De esa forma corremos el riesgo de entregar ventajas competitivas a una competencia que si usa tecnologías como esa
Y me surge una reflexión adicional, acerca de lo que entendemos por calidad de vida, y como este limitar los estímulos a los ejecutivos, fomenta la comodidad, así la calidad de vida la asociamos a no tener problemas, a no tener desafíos, una tendencia al arranamiento, a evitar el conflicto, y con mi amigo concordábamos que en su empresa predomina esa concepción.
En muchas experiencias de talleres, al identificar momentos en que las personas se han sentido más realizadas, aparecen momentos ligados a momentos de gran esfuerzo, de sensación de un trabajo muy bien hecho, de haberse superado a sí mismo, etc, valores que en general no están asociados a la comodidad, a esa comodidad que huye del esfuerzo adicional.
En el libro La biología de la creencia, de Bruce H Lipton, (al cual me referiré con mayor extensión en un, o varios, futuro(s) post) encontré la articulación que requería, indica que la evolución nos ha suministrado básicamente dos tipos de mecanismos de supervivencia, de protección, entre las que puedo incluir lo que he llamado comodidad, y de desarrollo o crecimiento, que es lo que nos mantiene en continua adaptación al medio.
Lo que descubrió el autor es que ambos mecanismos no pueden operar de manera óptima al mismo tiempo, así cuando gastamos energía en protegernos inhibimos el crecimiento y viceversa.
Para crecer no podemos protegernos en exceso








Hola Raúl,
me gustó mucho el comentario que haces respecto del uso de la tecnología: "nos sometemos a ella en vez de usarla". No había caído en cuenta en que la tecnología solo "es". Depende de nosotros como la usemos, si nos esclavizamos con ella o no. Lo bueno es que tenemos la opción y podemos elegir.
En el caso de tu amigo, veo (puedo verlo ahora) que se cierra a la opción y por lo tanto, la capacidad y la libertad de elección y ésto amparado por la organización misma. Gracias por compartir esta distinción, que me hace sentido y me permitió ver el tema desde otro punto de vista.
Cariños,
Paola