En mis estudios de la Ontología del Lenguaje, recuerdo que uno de los temas que inicialmente me impactó fue el escuchar, y descubrir que no escuchamos, no percibimos, la realidad, sino que aquello que estamos condicionados a percibir.
Así no escuchamos, no percibimos lo que pasa, lo que nos dicen, allá afuera, sino que aquello que estamos preparados para escuchar, y en ello, donde colocamos el foco de nuestra atención es determinante
Hace pocos días recibí este video que gráfica muy bien esta capacidad, el ejercicio es simple, contar las veces que el equipo blanco se pasa la pelota de basketball, si estamos atentos, contaremos exactamente el numero de pases que se hacen los blancos
Los invito a ver el vídeo y ejercitar su atención contando el numero de pases del equipo de las camisetas blancas
NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS TERMINADO DE VER EL VIDEO
¿ Acertaste? Si lo hiciste, como me pasó, posiblemente no viste por lo que te preguntan después, si no lo hiciste posiblemente si lo viste
Lo que me pareció mas ilustrativo desde el punto de vista del aprendizaje y que me muestra la plasticidad del cerebro, es que al volver a ver el video, no puedo dejar de verlo, por mas atención que ponga sólo en contar los pases del equipo blanco.
El cerebro aprendió, y ahora no puede dejar de ver.








Impactante; como para no creerlo; y usamos tantas palabras que dan cuenta justamente de eso, de que vemos la realidad en vez de eso a lo que estamos condicionados: obvio, la verdad es que, perfecto, preciso, etc.