En una conversación con un coachee, entramos en el tema de la autoestima, como esta es fundamental para nuestro bienestar, para sentirnos bien, y cuales son las fuentes de esta
Una tendencia usual, es buscala en el afecto de los demás, así hacemos acciones para que nos quieran, y si estas acciones no son reconocidas como queremos, terminamos pagando grandes costos, lo que termina en una nueva baja de la autoestima.
Un camino diverso es buscar la autoestima en la satisfacción de las acciones que hacemos, en la coherencia de estas acciones con nuestros valores, independiente del reconocimiento que estas acciones tienen en los otros. Incluso aventuramos que podemos intencionar que estas acciones no sean conocidas, por lo menos no divulgadas por nosotros. Como dice el evangelio, que tu mano derecho no sepa lo que hace tu mano izquierda.
Esto puede implicar soltar, al menos parcialmente, los resultados que son los que generalmente nos hacen sentirnos importantes, para reemplazarlos por acciones que nos generen satisfacción por si mismas, sus efectos pueden no ser visible en el corto plazo, si podemos apostar que generan resultados en nuestro bienestar a largo plazo
Conversamos de la importancia que estas acciones sean recurrentes, generar la disciplina hasta que estas se conviertan en parte de nuestro ser. Que nuestro ser se sepa, se sienta, un ser generoso, al servicio de otros, actuando por su propia satisfacción, no dependiente del juicio del otro.
Y cuando hablamos de sentir nuestras acciones, el sentir nuestro cuerpo, el estar en conexión con nuestro cuerpo, es un gran apoyo, y para ello es necesario desarrollar esa capacidad de estar en conexión con el cuerpo, a través de ejercicios orientados en ese sentido, como lo hace el Pilates, es un poderoso aporte. Desarrollar la capacidad de sentir mi cuerpo, sin necesidad de sentir la adrenalina que generamos con el estar permanentemente ocupados, apurados, que no nos permite ver la vida
Esto no significa que no nos importe el juicio de los otros, lo necesitamos para aprender, sino que no sea el juicio del otro el principal motor de nuestro accionar. Es posible hacer esta transición de a poco, en base a conductas recurrentes y estando atento a como la conversación del juicio del otro sobre mi me condiciona, para así poder actuar de acuerdo a mi propia satisfacción.
Un aspecto que nos puede ayudar es la observación recurrente de lo que hace, normalmente inconsciente, cada persona, clientes, socios, colaboradores, para ser queridos, ya sea no aceptando críticas, mostrando lo importante o lo inteligente que son, expresando su lealtad, trabajar extra, complaciendo nuestros deseos reales o imaginarios, etc.… En la medida que nos adiestremos en observar al resto, es más simple verlo en nosotros.
Trabajar nuestra autoestima desde nuestro propio referente, es necesario para nuestro bienestar








Raúl:
Recibe un abrazo grandey las mejores energìas
Miguel