Es frecuente que consideremos una organización como la suma de sus componentes, e infiramos su comportamiento a partir de las propiedades de sus miembros. Una mirada llamada reduccionista
Esto lo podemos ver en un equipo de futbol, donde sumamos la plantilla de sus jugadores para identificar el valor del equipo, en una empresa, donde consideramos el valor de la misma por la suma de sus activos, o cuando miramos a la organización mirando los perfiles, las orientaciones sicológicas de cada uno de sus integrantes.
Esta forma de mirar, no considera que el todo, no sólo pueda ser mayor que la suma de las partes, sino que tiene propiedades distintas.
Esto puede ser ilustrado muy bien analizando lo que pasa con el agua, sus propiedades no pueden ser derivadas del análisis de sus componentes, el oxigeno y el hidrógeno. El agua tiene lo que se denomina propiedades emergentes, no explicables a partir del análisis de sus componentes, sino que a partir de las relaciones entre sus componentes. Es una mirada integradora.
De la misma forma, podemos generalizar indicando que el átomo tiene propiedades que no se explican por los comportamientos de sus componentes, lo mismo de las moléculas, de los 'organos, de los individuos, y del tema que me ocupa, de las organizaciones.
En esta última, las partes tienen conciencia de sí mismo, generan sus propios intereses, lo que hace que las propiedades emergentes de las organizaciones deben convivir con los intereses de sus integrantes.
Nuestra forma tradicional de mirar, reduccionista, nos lleva a hacer juicios rápidos mirando sólo los componentes, es frecuente en una organización, evaluar a las personas, sin evaluar el sistema que los lleva a tener ese tipo de conductas, y desde ahí tener la ilusión que cambiando las personas, cambian las propiedades de la organización. Nuestra tesis es que los resultados dependen también fuertemente de las formas de relacionarse
Esta misma forma reduccionista de mirar, la vemos en la capacitación, lo más frecuente es capacitar a las personas en competencias especificas, en vez de capacitar a los equipos en sus formas de relacionarse. Es frecuente escuchar que equipos mediocres han sido capaces de grandes hazañas, donde usando las mismas competencias, lo que cambió fue la forma de relacionarse, ya sea por un gran desafío y/o la influencia de un líder.
Nuestra invitación es a mirar las relaciones que explican y determinan el comportamiento de los sistemas, no sólo a las personas que lo integran








Raúl:
Completamente de acuerdo. Me impresiona la sincronía de lo que estamos pensando y escribiendo. En mi útimo post me refiero a lo mismo.
Un abrazo,
Ignacio