No castigar los errores, las equivocaciones, son parte del proceso de aprendizaje

habitos.jpegEn las sesiones de coaching que acostumbro mantener, es muy frecuente la molestía, a veces con desesperación, de vernos cometiendo los mismos errores que no nos gustan de nosotros mismos. 

Implicito está la idea, el modelo mental, que basta con el conocimiento intelectual de una situación para poder actuar sobre ella, sin embargo nuestra experiencia nos muestra lo contrario, la mayor parte de nuestra conducta no deriva de un entendimiento racional, sino de las prácticas que hemos acumulado, nuestros automatismos. 

Un ejemplo muy común, es cuando decidimos dejar de comer pan, vamos a un restaurant, nos decimos que no comeremos el pan que nos ponen, y sin embargo, cuando nos recordamos, el pan ya no está en la mesa. Esto lo saben muy bien los fumadores, aquellos que dicen ser de "mecha corta", etc...

Así lo importante, deja de ser el saber intelectual, para pasar a cambiar nuestros hábitos, nuestra conducta, y esta por lo que sabemos, no es tema de desaprender, sino de generar una conducta alternativa que sea mas poderosa que la anterior. 

Y para el cambio de conducta, tenemos una poderosa herramienta a mano, el manejo de nuestra atención, poniendo atención a lo que quiero cambiar, y celebrando los éxitos, nos permite generar las nuevas conductas que deseamos. Al castigar los errores, en vez de simplemente observarlos, ponemos atención en la conducta no deseada, no logrando el efecto buscado

Un hermoso cuento de Jorge Bucay, ilustra nuestra dificultad para aprender cuando se trata de cambiar nuestros automáticos que determinan el grueso de nuestra conducta. Confio que lo disfruten

DARSE CUENTA

de Jorge Bucay
(Inspirado en un poema de un monje tibetano)  
Me levanto una mañana
Salgo de mi casa,
Hay un pozo en la vereda,
No lo veo,
Y me caigo en él.
Día siguiente...
Salgo de mi casa,
Me olvido que hay un pozo en la vereda,
Y vuelvo a caer en él.
Tercer día
Salgo de mi casa tratando de acordarme
Que hay un pozo en la vereda,
Sin embargo
No lo recuerdo,
Y caigo en él.
  
Cuarto día
Salgo de mi casa tratando de acordarme
Del pozo en la vereda,
Lo recuerdo,
Y a pesar de eso,
No veo el pozo
Y caigo en él.
Quinto día
Salgo de mi casa,
Recuerdo que tengo que tener presente
El pozo en la vereda
Y camino mirando el piso,
Y lo veo
Y a pesar de verlo,
Caigo en él.
Sexto día
Salgo de mi casa,
Recuerdo el pozo en la vereda,
Voy buscándolo con la vista,
Lo veo,
Intento saltarlo,
Pero caigo en él.
Séptimo día
Salgo de mi casa
Veo el pozo,
Tomo carrera,
Salto,
Rozo con la punta de mis pies el borde del otro lado,
Pero no es suficiente y caigo en él.
Octavo día
Salgo de mi casa,
Veo el pozo,
Tomo carrera,
Salto,
Llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
Que festejo dando salto de alegría...
Y al hacerlo,
Caigo otra vez en el pozo.
  
Noveno día
Salgo de mi casa,
Veo el pozo,
Tomo carrera,
Lo salto y sigo mi camino.
Décimo día
Me doy cuenta
Recién hoy
Que es más cómodo
caminar...
por la vereda de enfrente.  
|

Comentarios

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar