En El Mercurio de hoy, viene un articulo Miedo ¿Que es eso? donde destacan el ejemplo de mujeres que parecen no tener miedo y buscan el placer en la adrenalina que le producen los deportes extremos.
El miedo es usualmente visto como una emoción de los débiles, una emoción que hay que desterrar. En muchas sesiones de coach, el ejecutivo me indica que no tiene miedos y como ejemplo, uno de ellos, me ponía su adicción a los deportes extremos.
Sin embargo, me gusta considerar el miedo como la emoción que me avisa que hay un peligro, un riesgo, y desde ahí tomo resguardos. Si tengo mucho miedo, tomo muchos resguardos y no tomo riesgos, tampoco tengo libertad, tampoco vivo. Por el contrario, si no tengo miedo, no tomo resguardos, me expongo y expongo a otros.
Me pregunto si no habrá sido en caso de los oficiales que mandaron a la tropa en Antuco, en una cultura donde exponer los miedos es señal de cobardía. Recuerdo una charla con Rodrigo Jordan, quién indicaba que el miedo era lo que les llevaba a hacer una cuidadosa planificación, y de esa forma minimizaban los riesgos. El miedo es así una poderosa herramienta gerencial, es la emoción que se requiere en la planificación.
Así, mas que no tener miedos, lo que pasa a muchos directivos es que han aprendido a no tomar contacto con sus miedos, han roto "el termometro" de la sensación de miedo, no son capaces de percibirlo, mirarlo, compartirlo, y ver lo que tienen que decirle, desde ahí no es posible tomar precauciones.
El no sentir las emociones, y al mismo tiempo necesitarlas para sentirnos vivos, es lo que lleva a muchos a la pasión por los deportes extremos, en la adrenalina, sienten, se sienten vivos. El drama es que esas personas tienden a requerir dosis cada vez mayores de adrenalina y pierden mas contacto con sus sentidos.
Un budista me enseñó que hay otra aproximación posible, entrenar nuestro cuerpo para sentir, así puede sentir intensamente con la apertura de una flor, con el viento que acaricia su piel, con un amanecer, con un atardecer, con la sonrisa de un niño, etc, en general con cada momento de la vida.
Las personas que lo logran, los artistas, los poetas, las personas que practican espiritualidad, no requieren deportes extremos para sentirse vivos. Un poderoso aprendizaje gerencial es enseñar a los ejecutivos a mirar, apreciar y exponer sus miedos. Ello los acerca a sus subordinados y permite lograr su apoyo. Un poderoso cambio de paradigmas







