Spinosa Vrs Nietzche, Un debate de actualidad

Spinosa.jpgMe encuentro en un artículo en El Mercurio, un ensayo del filósofo español Vicente Serrano, especialista en Spinoza -el pensador holandés, de origen judío sefardí-, 

Me resulta apasionante el contrapunto que plantea entre el pensamiento de este autor con Nietzche, el cual ha tenido una gran influencia en el pensamiento filósofico de la Ontología del Lenguaje, Rafael Echeverria ha escrito un libro sobre el. 

Selecciono algunos parrafos de lo que aparece en El Mercurio

  • ¿Qué es bueno? "Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo en el hombre", responde Nietzsche, el filósofo alemán que registró la muerte de dios. ¿Qué es felicidad? "El sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia queda superada", agrega. Y entonces concluye: "No apaciguamiento, sino más poder, no paz ante todo, sino guerra; no virtud, sino vigor".
  • Como Nietzsche, antes que Nietzsche, Spinoza reconoce el límite o la finitud de la existencia humana; sabe que somos parte de una totalidad, no su centro; postula que mente y cuerpo son un continuo; asume, con tranquilidad, el dolor y la muerte; y afirma la vida. Pero a diferencia del alemán, para el autor de la "Ética", la felicidad radica en la adecuación a esa limitación, en un cierto estoicismo, y no en el exceso del poder que quiere más poder.
  • De eso habla Vicente Serrano en "La herida de Spinoza: Filosofía y política en la vida postmoderna", un ensayo que recupera el pensamiento del holandés para hacer frente a los problemas ambientales y de la felicidad humana, y que le valió en 2011 el Premio Anagrama de Ensayo
  • "Trataré de mostrar cómo la cuestión de la naturaleza no remite únicamente a la gestión de recursos, a la naturaleza entendida como recurso a explotar, sino en un sentido profundo a nuestra vida afectiva, al reconocimiento de un límite que la naturaleza representó tanto en la cultura premoderna, como en la mayor parte de las culturas, y que sólo podemos recuperar si somos capaces de sustraernos a lo que llamo el afecto dominante de nuestras sociedades: la voluntad de poder, que subsume todos los demás y los somete vaciándolos".
  •  la cultura clásica griega, por ejemplo, reconocía en la noción de naturaleza un principio interno de todas las cosas, del cosmos en su conjunto, pero por ello también de la condición humana que formaba parte de ella. Esa idea de naturaleza como principio y como límite permitía evitar el exceso, el verdadero "pecado" para los griegos. En el mundo moderno esa idea tiende a desaparecer y simbólicamente también entonces tiende a "desaparecer" con ella la naturaleza. Spinoza, en cambio, es capaz de pensar el límite a partir de su idea de la naturaleza como totalidad, de la que formamos parte, pero por eso mismo como seres finitos limitados. La huella simbólica y mental de ese límite es nuestra vida afectiva, son nuestros afectos. Por eso es tan importante la vida afectiva. Cuando somos capaces de reconocernos como parte, reconocemos también la totalidad, el viejo lema de la ética estoica, nos liberamos de la tensión, del estrés, diríamos hoy, de querer ser todo, de la pretensión de omnipotencia. Eso produce alegría, mientras que la pretensión de quererlo todo nos lleva a la tristeza y, paradójicamente, a la mayor impotencia".
  • "Lo más característico de Spinoza, lo más audaz, su verdadera anomalía , en el mejor sentido de esa palabra, está en que piensa la ética desde una ontología, un modo de estar en el mundo, que es una alternativa al pensamiento y al afecto dominante en la modernidad. Su obra principal se llama "Ética", pero es una ontología, en la que la naturaleza, o Dios, o la totalidad, no es ya un objeto sometido a la acción del hombre, sino esa totalidad de la que el hombre forma parte y de cuyo conocimiento y reconocimiento brotan los afectos básicos que son la sustancia de nuestra vida, la alegría y la tristeza, y de cuya "gestión" depende la felicidad humana.
  • La conexión entre ética y metafísica, o mejor ontología, es entonces obvia. Pero ambas dimensiones inciden en la vida común. Desde esa comprensión ontológica y ética, Spinoza construye una importante obra política que convierte a la libertad de pensamiento, ese principio ético y ontológico, también en primer derecho y razón de ser del Estado, pues sin la posibilidad de acercarse a lo que él llama el tercer grado de conocimiento, o amor intelectual a Dios, es decir, a ese reconocimiento de la naturaleza, no es posible el reconocimiento del límite y de la felicidad posible. En Spinoza el fin del Estado es el de garantizar las condiciones para el despliegue de nuestra vida en común. El Estado nace para asegurarla, y desde ahí se deriva, por ejemplo, frente a Hobbes, que el único Estado que se aproxima a ello sea el Estado democrático, el único que asegura la posibilidad de esa vida ética que ha demostrado desde la ontología".

La lectura me genera paz, siento en su texto una invitación a mirar los efectos que la tendencia a superarnos nos ha generado como individuos y sociedad. Me parece importante y me siento comodo con la necesidad de crecer, de mayor poder, pero igualmente importante la necesidad de mirar mis límites, reconocerlos en mis afectos, y desde ahí contactarme con la felicidad. Una visión del Estado desde la ética, y no desde el progreso, es un gran debate.

Por cierto, solo recientemente he leido un excelente libro "El Enigma Spinoza de Irvin D. Yalom" que creo fue lo que me llevó a poner mi atención sobre este artículo de Serrano. En este libro Yalom, recrea en forma novelada la vida de Spinoza y su obra, lo que desarrolla en desafiantes conversaciones.

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Comentarios

Interesante debate y el pinto de vista de spinoza entre etica y metafisica. Me gustaría leer su libro para profundizar más.

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