Me parece que la mayor parte de nosotros tiene en mayor o menor grado, una "mochila" de conversaciones pendientes, conversaciones que no han fluido y se han acumulado; mochila que llevamos por la vida y que con su peso, nos impide movernos fluidamente.
Son conversaciones que se nos han quedado atragantadas, ya sea que estimemos que alguién nos hizo daño, y no hemos reclamado, o que nosotros hemos hecho daño, y no hemos pedido las excusas del caso.
En ambos casos, cuando estamos con esa persona, la sensación que podemos tener es que no fluimos, se nos complica la vida, y al final podemos tener la sensación de no ser integros en la conversación.
En una conversación de coach, la persona al ver lo pesada de su mochila, me manifestó su intención de tener las conversaciones que lo bloqueaban. Al preguntarle si el creía que para la otra persona, esas conversaciones que a el quitaban fluidez, perturbaban también a esa otra persona; me manifestó su sorpresa, no lo había pensado de esa manera.
Y la reflexión parece simple, no necesariamente el que nos hizo daño lo hizo con mala intención, puede haber sido desde su incompetencia, su miedo, lo que sea; lo importante es que hizo lo que hizo, y desde ahí, puede que no lo haya registrado emocionalmente como me pasó a mi, y no vea que yo crea que tiene que darme una disculpa.
Analogamente, el daño que podemos haber causado a otra persona, es un juicio que hacemos, lo hacemos desde nuestro estandar, desde nuestra autoexigencia personal de ser perfectos, y es posible que la otra persona no tenga un registro emocional que le hayamos perjudicado.
Mirado así, el pasado importa menos que el revisar la mochila de las conversaciones pendientes que nos quitan fluidez, con sorpresa podemos contatar que en muchas de ellas, basta con perdonarnos nosostros mismos, o quitar el juicio de intencionalidad que le asumimos al otro, y cambiarlo por incompetencia, técnica o emocional.
Es lo que se conoce como la compasión budista, no es lastima, es ver al otro como un ser humano, tal como lo somos nosotros. Esto nos ayuda a no acumular resentimientos, otra forma de denominar la mochila que cargamos.
Para limpiar la mochila, en algunos casos necesitaremos tener una conversación, pero la mayor parte de los casos, como la mochila es nuestra, simplemente bastara un gesto nuestro, un abrazo, un regalo, una frase gentil, etc, el otro no necesitará saber que estamos descargando nuestra mochila.
Y esto no implica que olvidemos, recordar lo necesitamos para cuidarnos, para no cometer los mismos errores, para no tener las confianzas en el mismo grado que tuvimos, etc,
Esto posiblita que sigamos siendo colaboradores, potencialmente amigos, sigamos danzando juntos la vida, y podemos hacerlo con liviandad, sin dejar que nuestra mochila se cargue y nos impida fluir.
Limpiar nuestra "mochila" nos ayuda a andar livianos por la vida, depende sólo de nosotros.
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