Sé
de una amiga que trabaja en un banco, que le han dado dos semanas de licencia
con reposo absoluto debido al estrés que le ha generado la caída de los
mercados. Otro amigo, un importante empresario, está con un cuadro similar,
esta vez no es la bolsa, sino su gran corazón que le ha llevado a dar mucho de sí
mismo, y que precisamente asesora a empresas y ejecutivos en generar sentido de
vida.
Casos como estos son cada día más habituales, y en nuestras conversaciones las vivimos como consecuencias de las situaciones externas, con poca o nula conversación
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