A Rafael lo he declarado uno de mis importantes maestros en mi quehacer profesional, y en ello están presentes varias conversaciones en que recuerdo la pasión con que transmitía sus reflexiones sobre las distintas raices históricas que forman nuestro ser occidental.
Por ello, apenas supe de la aparición de su nuevo libro, en que precisamente explora las raices del sentido de vida que predomina en occidente, me apresuro a leerlo.
Y no es simple la tarea que se propone; explora las raices que nos vienen desde los Egipcios, Griegos, Judios y Cristianos, aporta antecedentes, y nos advierte que la tarea queda en parte incompleta, las antiguas culturas de la Mesopotamia, y el Islam, del cual nos señala, es tan occidental como Europa, no están desarrolladas.
Rafael indica que su urgencia en publicar el libro, tiene que ver con su convencimiento de la crisis profunda de nuestro ser occidental, es de una dimensión espiritual, y èl se propone buscar en nuestra tradicción occidental, como se formó nuestro sentido de vida, y como nos hemos ido quedando sin las respuestas que necesitamos para conducirnos y establecer modalidades de convivencia.
Indica que las instituciones que habían asumido ese rol, han entrado en una fase de agotamiento y dan inequivocas señales de decadencia. Me siento identificado cuando indica que son muchos los desilusionados, que se vuelcan hacia las tradiciones del oriente en la busqueda del sentido que no encuentran en la tradiciones occidentales.
En este blog hay varios post que se inspiran en oriente, especificamente el budismo, e incluso su impacto en la gestión. Rafael, con honestidad plantea su propia duda sobre su camino, opta por no buscar fuera de nosotros mismos lo que nos hace falta, y elige desde ahi explicar lo que nos pasó, como nos vaciamos del sentido espiritual que nos hace falta.
Y entrando en el libro, aparece el Rafel que conocí, con la habilidad de recrear y mostrar distintas interpretaciones de nuestra historia. La influencia Egipcia en Grecia, el rol de Dionisio, que inspira la portada del libro, aparece su profunda admiración por Heráclito, nos lleva por la tradición judía y su profunda diferencia con los griegos, y ve en los egipcios un nexo común, para terminar examinado el cristianismo, advirtiendonos de la dificultad de conocer el presente desde el presente.
Aparece también con fuerza la admiración que tiene de Nietzsche, y nos devela las influencias en Jung y Freud, aunque nos indica que este último los esconde.
En fin, es un libro que entusiasmará a aquellos que les interesa la pregunta de donde venimos, y que les interese la respuesta para encontrar el diseño del sentido de su vida.
Una bella y estimulante conversación que espero seguir profundizando con la lectura de este libro. Gracias Rafael
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